sábado, 10 de enero de 2015

Violencia Obstétrica

Recientemente he tenido el honor de impartir una charla en la librería La Vorágine de Santander y, aunque es un tema que se trata muy habitualmente en reuniones con madres y con comadres, mientras preparaba la charla se fue generando en mi una indignación muy potente que me hace querer gritar a los cuatro vientos lo evidente que es lo que la sociedad ha hecho con las mujeres a lo largo de los siglos, y lo importante que es que recuperemos el poder sexual femenino y volvamos la mirada hacia dentro y hacia nuestros bebes, porque de fuera no va a venir el cambio.

Para preparar la charla retomé los libros de mi admirada Casilda Rodrigáñez y he descubierto a Silvia Federici. Además he utilizado estudios sobre violencia y feminismo redactados en varias universidades americanas muy interesantes. Solamente preparar la charla ha supuesto ya un viaje interesantísimo y revulsivo, como podréis imaginar.

¿Pero qué es la violencia obstetrica en realidad? En el debate posterior a mi charla hubo una mujer que me pedía que incluyera en la definición la violencia que una mujer recibe en la visita al ginecólogo normal, sin estar embarazada, de parto o en postparto. Que cuando una niña de 15 años acude a su primera revisión puede recibir violencia obstétrica. Bueno, podemos ampliar la definición, sin duda, a todos los ámbitos de la vida sexual de la mujer, pero actualmente la definición habla de la violencia ejercida por personal sanitario hacia una mujer embarazada, de parto, en postparto, lactancia, en periodo de preconcepción y no incluye aún el resto. Pero la reflexión puede ir más allá. ¿Una niña de 15 años o una mujer sana deben ir al ginecólogo a hacerse una revisión? En mi opinión, NO. Y tuve la gran suerte de que entre el público de mi charla había una conocida ginecóloga de Cantabria, que dijo exactamente eso mismo. Que al ginecólogo solo tenemos que acudir cuando hay un problema médico, no a hacer revisiones de rutina. Y es que el habernos creído que necesitamos esas revisiones sí debería ser considerado como violencia. Que miremos a nuestros cuerpos como potenciales enemigos, como centros de problemas y enfermedades, que tengamos tanto miedo a nuestra propia sexualidad que nos pongamos en manos de extraños para que nos tranquilicen...eso es violencia.
 Nos hacen vernos y sentirnos como enfermas desde nuestra primera menstruación, y no hablemos ya de cuando estamos embarazadas, o intentando quedarnos embarazadas, o de parto, postparto, menopausia... Delegar cada momento de nuestra vida sexual a médicos preparados para tratar enfermedades y problemas es VIOLENCIA. 

                                    
     

Tenemos la obligación de retomar el control sobre nuestra sexualidad, de conocer nuestros cuerpos, de transmitir ese conocimiento a nuestras hijas y empezar a sentirnos como mujeres completas, conscientes de nuestra sexualidad, de nuestros úteros, del poder de nuestra líbido y de nuestro sexo.
Cuando demos este paso habremos comenzado a terminar con la violencia obstétrica, porque cuando  una mujer es conocedora de su sexualidad y de sus procesos no delega tan fácilmente el desarrollo de esos procesos. No permite que la traten como un objeto ni se deja manipular por el miedo.

Os invito a comenzar este viaje de autoconocimiento, ¿os apuntáis?

                          

martes, 26 de agosto de 2014

¿Y una Doula qué hace?

Seguramente esta es la pregunta que más veces recibo: ¿Doula? ¿Y eso quë es? ¿Y qué haces exactamente? ... 

La definición de Doula lo dice bastante claro: persona que apoya a nivel emocional y físico a la mujer durante el embarazo, parto y postparto. Vale, pero ¿y eso cómo se hace? 

La respuesta es tan amplia como mujeres diferentes hay en el mundo. 

Cada familia que contacta conmigo es en cierto modo una caja de sorpresa, nunca se qué pueden necesitar ni esperar de mi, y eso es maravilloso, un regalo que agradezco diariamente.

No hay dos familias iguales ni por supuesto partos o postpartos iguales, con lo cual no se puede estandarizar el trabajo de la Doula. Y en eso radica su encanto, añadiría yo.

Una familia necesita que la Doula se encargue del hermanito mayor durante el parto y días de hospital ( en caso de parto hospitalario), otra necesita acompañamiento en la dilatación, otra quiere apoyo en la lactancia, otra en el postparto para acompañar a los papis en los primeros días, darles seguridad y asesoramiento en los cuidados del bebe y la mami, otra mujer busca acompañamiento en el embarazo...¡cientos de opciones diferentes!

Ahora hay un amplio debate entre las matronas sobre si hay o no intrusismo por parte de las Doulas, yo creo que cualquiera que conozca una Doula y su trabajo se dará cuenta de que no se da intrusismo por ningún lado, la Doula jamás ha pretendido ser matrona ni mucho menos sustituir a las mismas, una Doula es lo que es, una figura maravillosa (igual que maravillosa es la figura de matrona) y que cada mujer decide si necesita o no, haciendo uso de su libertad y madurez, distinguiendo perfectamente a su matrona de su Doula. 

Si tienes dudas puedes contactar conmigo y lo hablamos tomando un café: maria.r.abascal@gmail.com










domingo, 9 de febrero de 2014

Plan de Parto y Nacimiento

Cuando estás embarazada empiezas a interesarte por temas que, lógicamente, hasta ahora ni siquiera te sonaban de nada. Te conviertes en una experta en embarazo, parto, postparto, y palabras como protocolo, plan de parto, puerperio, se vuelven comunes. Pero no siempre es fácil saber donde encontrar la información, y cuando te planteas dar a luz a tu bebe en casa o en el hospital lo que necesitas es saber lo más a fondo posible qué te vas a encontrar.

Una página que no debes dejar de visitar es El Parto es Nuestro, una asociación sin ánimo de lucro, formada por usuarias/os y profesionales, que pretende mejorar las condiciones de atención a madres e hijos durante el embarazo, parto y posparto en España. Además cuentan con grupo en Cantabria, se reúnen todos los primeros jueves de mes en el CEIP Vital Alsar de Cueto, Santander.

En la página de Salud Cantabria también podeis encontrar mucha informacion sobre protocolos y programas puestos en marcha en nuestros hospitales.

Hoy en concreto os quiero compartir y comentar el Plan de Parto y Nacimiento (al que podéis acceder aquí)


“Este plan de parto es un documento en el que la mujer puede expresar sus preferencias, necesidades, deseos y expectativas sobre el proceso del parto y el nacimiento. Disponer de esta información por escrito será de gran ayuda para el equipo profesional que atiende en el momento del parto, facilitará la comprensión del proceso y la participación activa tanto de la mujer como de su pareja o acompañante, y evitará tener que comunicar sus preferencias el día del parto, momento en que el estado emocional y físico es más vulnerable y la mujer se halla centrada en el proceso vivencial.”

Reflexionando sobre cuales son las necesidades de una mujer embarazada y los motivos que le pueden llevar a elaborar un plan de parto me encuentro con que en el blog de el Parto es Nuestro hacen esta reflexión:

"Un plan de parto es simplemente un documento que explica los deseos de la mujer para ella, su bebé y su parto, en ningún caso su intención es ofender al profesional sanitario. Lo que pasa es que a veces da la impresión de que todavía algún que otro jefe de servicio se toma mal recibir un plan de parto. Todavía hay hospitales que se niegan a reconocer planes de parto; profesionales a los que se les “olvida” incluirlos en la historia clínica cuando llega por registro. Pero además, y tristemente, nos constan casos en los que la mujer fue “castigada” durante su parto, por haber expuesto deseos… e, incluso, sabemos que en alguna sesión clínica un plan de parto se usó para echarse unas risas entre ginecólogos.

Una mujer que entrega un plan de parto es una mujer que conscientemente se ha informado y está tomando decisiones sobre su propia salud y sobre la de su hijo; por lo tanto, es una mujer que se hace responsable de su parto, y esto es algo muy importante para una matrona o un ginecólogo. En realidad es algo que debería desear cada profesional que acompaña a una parturienta, ya que le quita esa carga de la única responsabilidad."

Me parece un gran paso que se hayan elaborado documentos de este tipo y creo que es muy buena señal de hacia donde nos encaminamos, aunque por desgracia creo que la realidad está aún lejos de ser ideal.

Igualmente animo a todas las mujeres a visitar estas páginas, revisar estos documentos, anotar las dudas que les puedan surgir y acudir con ellas a su matrona o doula para valorar la necesidad de elaborar un plan de parto y cómo hacerlo.

Dar a luz a nuestros bebés es y será sin duda uno de los actos más importantes de nuestra vida, por eso valoro tanto la información y formación en este sentido, porque aunque es cierto que no va a depender sólo de nosotras el resultado, cuanto más claro tengamos lo que queremos y lo que no, más seguras estaremos y más nuestro sentiremos que es ese momento.

Como dicen en el parto es nuestro: "el parto es nuestro, que no nos le roben"

martes, 4 de febrero de 2014

Asesora de Lactancia Materna

Este fin de semana he terminado la formación de asesora de lactancia. Ha sido una formación intensa y muy enriquecedora, como todas, que además me ha permitido reunirme con muchas de las Doulas que se formaron conmigo hace ya casi 2 años y conocer a otras mujeres maravillosas (y 1 hombre maravilloso) que comparten este camino de alguna u otra forma. Disfruto mucho en estos cursos porque estoy aprendiendo sobre algo que me apasiona y me llena y porque siento que me abre las puertas a un acompañamiento más profundo y completo.

Ahora mismo tengo la cabeza llena de información, demasiada información, toca practicar, y ¡tengo muchas ganas de hacerlo! Tengo la suerte y el honor de estar cada miércoles en Ojana, donde muchas familias acuden a pasar un buen rato y a compartir, y nos regalan sus historias y nos permiten adentrarnos un poquito en su espacio y eso para mi es la mejor práctica posible. Además por supuesto de las maravillosas parejas que tengo la oportunidad de acompañar como Doula.

Me pongo como siempre en manos del destino, cada vez con más preparación y como siempre con las mismas ganas e ilusión.


Agradezco mucho a El Regazo Feliz la organización y la foto y a Adelina, la formadora, por compartir con nosotras todo su saber.

viernes, 24 de mayo de 2013

Semana Mundial del Parto Respetado 2013

Esta semana se celebra a nivel mundial el derecho de toda mujer a ser respetada en unos de los momentos más importantes de su vida, el nacimiento de sus hijos, sus partos. En España es la asociación "El parto es nuestro" la que ha promovido la mayor inicativa: la visualización del documental "La voz de las mujeres". Se trata de un documental realizado con la participación de nuestra  asociación, filmado en el verano de 2011. Un vídeo hecho por mujeres, con la historia de parto de otras mujeres que decidieron “desnudar sus historias para ser grabadas”.

Pero a parte de esta opción estoy encontrando por la red muchos eventos y muchas ocasiones para la reflexión, lanzados por todo tipo de asociaciones y colectivos, aquí y allá

Una de las que más me ha emocionado leer, es el grito de las madres que no han podido tener a sus bebés, ya que estos murieron durante el embarazo o al poco de nacer. Seguramente son los grandes olvidados, y por eso me parecen muy necesarias estas voces que se elevan. Una de ellas podéis leerla aquíQueremos parir a nuestros hijos

Si buscáis un poco por internet seguro que encontráis cientos de opiniones y de información al respecto.

Yo particularmente, no soy muy amiga de "los días de", pero si comparto la urgencia de que la sociedad entera haga la reflexión de qué queremos para nuestros bebés, como queremos que den a luz nuestras hijas y cómo queremos que sea el mundo, porque una de los actos revolucionarios más potentes será el de traer al mundo a nuestros hijos con todo nuestro poder y usando nuestro propio cóctel hormonal, esto nos dará una fuerza y una sensación de amor tan brutal que no permitiremos tantas y tantas cosas que la sociedad nos está imponiendo hoy día

Respetemos uno de los momentos más importantes de la vida de cada mujer y de cada ser que nace en este mundo, es su momento, la mujer puede dar a luz sola, no necesita que se la trate con paternalismo, sino que se confíe en ella y se le transmita esa confianza. No hace falta decir que por supuesto que si una mujer lo necesita, el equipo médico estará ahí, que para eso son los avances, para usarlos cuando son necesarios, no para crear problemas innecesarios

Así pues: SILENCIO Y RESPETO, MUJER PARIENDO, BEBÉ NACIENDO


lunes, 1 de abril de 2013

De “simples mamás”, titulitis y espíritu crítico, de "De Monitos y Risas"

Últimamente se está creando un debate en torno a esta cuestión, y están apareciendo en la red artículos muy interesantes en los que basar nuestra reflexión, os comparto hoy uno del blog "De Monitos y Risas", el cual os recomiendo visitar, ¿qué os parece?...

En estos tiempos cada vez me encuentro más en las redes maternales airados debates sobre el intrusismo profesional(generalmente relacionado con doulas que atienden partos) y, en base a este debate, o de manera paralela, no lo sé muy bien, surge otro debate: la necesidad (o no) de tener títulospara ejercer según qué profesiones.

Es cierto que para ejercer ciertas profesiones es imprescindible, y así debe ser, la titulación correspondiente, por ejemplo, las relacionadas con la salud (médicos, enfermeras, comadronas…) o con la seguridad (ingenieros, arquitectos, bomberos…). Sin embargo, hay otras profesiones en las que se te considera como tal bien por cursar los estudios correspondientes, bien por ejercer de tal, por ejemplo, periodista.
Porque la experiencia profesional también “cuenta”. No hace tanto, antes de la llegada de la Formación Profesional, muchas profesiones se aprendían a base de empezar como aprendiz de niño e ir aprendiendo de un (o varios) maestro. Un tío abuelo mío, carpintero, aprendió así.
La figura de la matrona, sin ir más lejos, siendo uno de los oficios especializados que surgen en primer lugar siempre que tenemos una sociedad (por rudimentaria que sea), aquí en España no tiene aún una formación propia, sino que es una especialidad de enfermería. Y eso es relativamente “nuevo”, no hace tanto que los partos los atendían personas que tenían mucha experiencia y ningún título, solo la cantidad de partos que “llevaban a sus espaldas”.
Por supuesto, que hay que perseguir a toda aquella persona que, por omisión de información o por mentir directamente, haga creer a otra persona que está capacitada para hacer algo que no lo está. Por ejemplo, una doula que haga creer a una madre que tiene capacitación para atender un parto en cualquier circunstancia.
Pero tampoco hay que olvidar que las profesiones avanzan, y en estos últimos tiempos, a velocidades “supersónicas”. Y las formaciones tardan mucho más en ser armadas, desarrolladas, reglamentadas, reconocidas… y puede que, para cuando esté, esa profesión ya haya evolucionado y esté en otro momento. Entonces, ¿no puede existir una profesión hasta que no exista la formación correspondiente? ¿Qué hacemos entonces con un mercado laboral que demanda cada vez  más perfiles exclusivos y polivalentes o especializados, que combinan in-formación de diferentes áreas?
Por ejemplo, la profesión de doula, en cada país está establecida de una manera, reconocida en algunos, con formaciones regladas en muy pocos. Pero el hecho es que la figura existe, y cada vez más, porque se la necesita. Porque hay un sector de la población que la demanda. ¿No sería más lógico que entre todos se establecieran las bases de esta “nueva” profesión en lugar de invertir tiempo en “pelear contra” ella?
Lo mismo podría decir del resto de las nuevas profesiones relacionadas con la maternidad. Por ejemplo, una asesora de porteo. Si no hay una formación reglada, ¿no puedo dedicarme a enseñar cómo se usa un portabebé? ¿tengo que invertir mi tiempo y esfuerzo en que exista esa formación? Si las que estamos ahora mismo asesorando familias nos dedicamos a pelear porque “alguien” cree esa formación, ¿Cómo va a haber el número crítico de familias demandando ese servicio como para que “merezca la pena” crearla si nadie tiene tiempo de difundir la necesidad de ese servicio?
Al final, lo que hace a un profesional no es el título, sino cómo se toma su profesión. Un título, al final, sólo garantiza que esa persona ha pasado una serie de exámenes teóricos y prácticos en los que ha demostrado que (al menos durante ese tiempo) conoce una serie de datos y técnicas. Pero no se evalúa la pasión, la capacidad de compromiso, la intención de autoformación y actualización, la humildad…
Cuando una profesión se obtiene mediante una carrera, o módulo de FP, empezamos a encontrarnos una serie de personas que cursan esa formación porque creen que es lo que les gusta, porque se lo han dicho, o porque es “fácil”, y nos encontramos con gente que no vive la profesión, que no la disfruta y por tanto, se la hace “sufrir” a los demás. Volviendo al caso base de todo este debate, ¿Conocéis alguna doula sin vocación, sin pasión? ¿Conocéis alguna matrona sin vocación, sin pasión?
Así que sí, puede que las doulas (y las asesoras de porteo y demás) sean (seamos) “simples mamás”. Pero ojo, tenemos en muchos casos más formación y experiencia en nuestra área y (a veces) más sensatez que muchos profesionales de carrera, incluso de carreras largas. Y un buen profesional no debería sentirse “amenazado” por una “simple mamá” que se está dedicando a un área de actuación que, aunque relacionado, es distinta.
Profesionales sanitarios
Imagen extraída de la web www.stopintrusismosanitario.com
Con vuestro permiso, os voy a copiar algunos fragmentos de frases que he leído en Facebook a propósito de este debate, y que creo que expresan mejor que yo a qué me refiero:
“(…) no todos entendemos lo mismo por “formación”. Ni toda la formación es igual de válida, ni cala igual entre quien la recibe. Así que yo me quedo con la experiencia vital de cada persona, que incluirá formación y/o desinformación… , bagaje, vivencias, aptitudes y actitudes… Lo otro es muchísimo más limitante y tiende a confundir lo esencial.
(…) si se fijan patrones erróneos, luego cuesta más de eliminarlos. O quizás se hayan coartado capacidades por intentar encajar en ese sistema ( parafraseo a Ken Robinson).
(…) los estados se atribuyen derecho a regular ciertas profesiones y a pedir requisitos para ejercerlas ( algunos con acierto y otros con muy poco, ya sabemos). Yo creo que es tu trabajo el que te define y con eso me quedo.” (Nohemí Hervada)
Desde la Revolución Industrial el sistema patriarcal ha ido implantando un proceso de usurpación de las capacidades innatas femeninas, basándose en un modelo cada vez más obsesionado por la profesionalización y la titulitis que ha llegado al extremo de que si esgrime el papel adecuado, incluso un señor sin tetas le puede decir a una madre si es apta o no para amamantar a su hijo. 
Reasume tu poder ancestral como mujer y como madre y recuerda que un papel en ocasiones solo es eso un papel, y sacárselo es mucho más fácil de lo que la gente se piensa. 
Nosotras somos válidas para criar, para educar, para alimentar y nutrir, para enseñar a otros nuestros conocimientos, para cooperar, crear, ayudar, avanzar. Nosotras podemos tomar el control de nuestra vida y no necesitamos que ningún empapelado/a venga a decirnos como vivir nuestra vida. 
Que ningún empapelado venga a anular tu poder. ¿O hay alguien aquí que con un tipo sea médico ya le basta? Porque a mí no me vale cualquier médico, solo porque tenga el título…(…). La experiencia, la personalidad, la forma de pensar y de actuar de una persona son definitivas en la mayor parte de ámbitos de la vida. En tu casa y en tu familia, no hay mejor experta que tú, recuérdalo. Y esa experiencia la puedes compartir con otros.
(…) por supuesto que formarse es maravilloso, no es sobre eso sobre lo que hablábamos. Un título está muy bien, pero no es garante de nada, y no siempre es necesario para todo. (…) Formarse es estupendo, pero que cada uno escoja libremente donde y con quien quiere hacerlo.” (Azucena Caballero)
Los valientes, los que se animan a desafiar el orden establecido, los prejuicios y las leyes anacrónicas y arcaicas, siempre estarán molestando a alguien. Acuérdate de Galileo Galilei…” (Mauricio Kruchik)
ValorPorque, además, otro aspecto de este debate de las “nuevas profesiones de la maternidad” es si debemos o no cobrar por nuestros servicios. Es decir, hay una tendencia a creer que una asesora de porteo, o de lactancia, o una doula, deberían hacer su trabajo gratis. :shock: Pero sobre eso habla Nohemí en el artículo que os he linkado más arriba, “Una simple mamá” y en este otro (Una propone… no dispone) y tampoco quiero hoy detenerme en eso ya que quiero dedicar la última parte del post a otro aspecto de este debate.
Y es que, una vez aclarado que hay que perseguir a quien engañe acerca de su preparación, y leyes aparte, qué pasa si yo, mujer adulta, formada y en pleno uso de mis facultades, asumo parir en mi casa con la compañía de una doula porque me fío de sus conocimientos y experiencia? Aun sabiendo que si surge alguna complicación probablemente no tenga capacitación para resolverla (y puede que ni siquiera para identificarla) ¿por qué no puedo yo asumir esa responsabilidad?
No olvidemos que el parto es un proceso fisiológico, del que muchos profesionales no parecen saber mucho, por otro lado. Si me da más confianza parir en esas condiciones y con esa persona, y con toda la información en la mano y estando todo claro por ambas partes, ¿dónde está el problema?
¿No habría que plantearse qué pasa en España para que una mujer decida asumir ese riesgo en lugar de perseguir a esa doula por intrusista?¿O a esa mujer por irresponsable? porque habrá personas, ella misma por ejemplo, a las que le resulte mucho más irresponsable “entregarse” a un protocolo hospitalario desfasado y que no tiene en cuenta la evidencia científica.
Y esto me hace pensar que la clave está en tomar la responsabilidad. El título, ese afán por averiguar qué ha estudiado esa persona en concreto, tiene mucho que ver con el hecho de delegar la responsabilidad en otro, en este caso, el estado o entidad que emite ese título.
EL título me ahorra el tener que pensar si lo que dice o hace ese profesional en cuestión tiene sentido, ya que como ha aprobado una serie de exámenes es de esperar que así sea. Delego mi responsabilidad. ¿En quién? pues en el que diseña los contenidos, las pruebas de control y emite el título (Universidad, Estado) y en el propio profesional que “si estudió eso, será porque era su vocación”.
Pero todos sabemos que los contenidos no siempre están bien diseñados (¿Cuánto aprenden los médicos sobre lactancia materna?¿y los pediatras?), las pruebas no son fiables (se copia o se evalúan aspectos que no son siempre los que a ti más te interesan), y por supuesto, todos conocemos más de uno y más de dos que estudiaron lo que estudiaron por mil motivos que nada tienen que ver con la vocación o el interés propio.
Entonces, si no nos fiamos de los títulos, ¿qué nos queda? Ojo, que yo no digo que no nos fiemos de los títulos, si yo voy a un médico quiero que esté titulado, digo que no nos fiemos SOLO de los títulos. Porque no son garantía de nada. Entonces, ¿qué nos queda? El ESPÍRITU CRÍTICO.
Así pues, hay que reconocer, en primer lugar, lo perverso de un sistema educativo que elimina de raíz el espíritu crítico, para luego mal-formarnos como profesionales, permitiendo que gente sin vocación ni interés , sin actitud ni aptitud, consiga una titulación que le habilita para ejercer una profesión para la que claramente no tiene capacidad.
Porque un profesional que sí tiene vocación, que los hay y muchos, no se conforma con terminar la carrera y conseguir el título, sino que está siempre aprendiendo, de sus clientes-pacientes, con cursos, leyendo… actualizándose, mejorando. En manos de ese profesional, te puedes poner tranquilamente. Y un buen profesional, aunque no tenga formación reglada, también hace ese proceso de formación continua y vivencial.
Entonces, volviendo a lo que decía, lo importante es que tengamos espíritu crítico. Con los profesionales de la salud que nos atiendan y con cualquier profesional que necesitemos en nuestra vida. Plantearnos si lo que nos dice tiene sentido para nosotros, si se adecua a la evidencia científica, si nos lo dice desde el respeto y con educación.
Puede ser un trabajo difícil, pero a mi entender es imprescindible. Lo bueno es que una vez que has hecho esta selección, puedes confiar en ese profesional para el resto de tu vida sin necesidad de estar re-evaluando su desempeño. Porque como decía un poco más arriba, un buen profesional está aprendiendo y mejorando constantemente.
Así pues, eduquemos el sentido crítico de nuestros hijos. Que no se crean lo que les dice la autoridad sin pasarlo por el propio filtro, por muy pequeños que sean. Enseñémosles a no obedecer ciegamente, sino a plantearse lo que le estamos diciendo sus padres, los profesores, el médico de cabecera…
Fomentemos que piensen acerca de lo que lean, de lo que vean en la televisión o en un videojuego. Que recapaciten acerca de las ideas o consejos de sus amigos. En definitiva, que piensen y juzguen TODO en su vida. Cuidemos y desarrollemos su espíritu crítico.
Enseñémosles a diferenciar una opinión de un dato contrastado, y a poner en valor la propia opinión. Valoremos su experiencia, sus conocimientos, sus intuiciones desde bien pequeños, para que aprendan a confiar en ellos mismos, de manera que no entreguen su responsabilidad sobre si mismos a “cualquiera”.
Espíritu crítico
Pincha en la imagen para ir al artículo original de “Knowledge of today”.
Y ya para terminar (que este quería ser un post corto) por si alguien se lo pregunta, mi formación de porteo no es “legalmente reconocida”, me formé con la escuela Llévame Cerca. Mi formación en reflexología tampoco, me he formado con Ángeles Hinojosa y Mauricio Kruchik. Mi formación de masaje infantil sí, la formación de AEMI está reconocida por el gobierno catalán.
Y me “atrevo” a formar parte como formadoras de dos proyectos, en la formación de Doulas LuzNataly en Asesoras Continuum. Y además, asesoro y enseño a padres, y a todo aquel interesado en saber más de cómo atender las necesidades de contacto de los pequeños (y el por qué de esas necesidades).
Y para esta labor formativa profesional me baso no ya en mis formaciones, en las que aprendí mucho, sino en mi experiencia diaria, profesional y personal. Porque yo vivo en modo profesional, ya que mi profesión está relacionada con mi maternidad. Todo lo paso por ese filtro: lo que leo, lo que veo, lo que me cuentan. Ya sean noticias y ficción. Aprendo en primer lugar, para mis hijos. No hay mayor motivación.
Me intereso en estar al día de las últimas novedades en mi campo de actuación. Me informo y comparto ideas e inquietudes con otros profesionales del sector y con la fuente más importante de aprendizaje: las otras familias. Y no tengo problemas en reconocer hasta donde llega mi conocimiento y mi capacidad. Trabajo con ciencia, en conciencia y a conciencia.
Me esfuerzo por no defraudar a las personas que confían en mi de diferentes maneras. Y ese es mi mayor orgullo y aval.